Soñar los mares del mundo, a pie de ola. CORRUBEDO, 101 motivos.

¿Otro motivo para visitar Corrubedo? Hasta cien, hasta mil... Vamos por el segundo.

Leo es el papá de Nahuel. Leo es un navegante de raza. Nahuel será un navegante, quizás un navegante de raza. Leo es hijo de un marino de raza, profesional, de la Armada, muy lejos de Corrubedo.

En la terraza de O Pósito, comiendo una riquísima empanada de xarda ("made by Moncha"), Leo nos transporta a sus mares del sur. A Leo se le encienden los ojos, brillan, -casi quema el destello de sus pequeños ojos curtidos y requetecurtidos de mil batallas...- cuando comienza a explicar la diferencia entre navegar "dentro de la ría" y navegar de verdad... Navegar de verdad no es apto para todos los públicos, pero escuchando a Leo, la aventura de ser engullido por las olas y expulsado de nuevo, y seguir navegando, claro, a merced del Atlántico más salvaje, parece... ¿divertido?

Nahuel y Mateo siguen a lo suyo, un poco en bici por aquí, un chapuzón en la Rambla luego..., paseíto cerca de las "niñas" más tarde... (¡No, no, que todavía sois muy jóvenes!!, ¿qué hacéis??) ¡Mejor pensad en navegar, que tiempo habrá para todo...!

Y nos advierten de que ese estilizado velero que ha pasado la noche fondeado delante de A Ladeira, retoma su singladura y abandona Corrubedo. ¿Hacia donde se dirigirá? ¿Tendrá en su horizonte visitar los mares del Sur de que nos habla Leo? ¿O se dirigira hacia el norte, hacia los mares donde faena o ha faenado la mitad de la población de Corrubedo?

Por de pronto, escondiéndose tras la farola, el velero misterioso nos deja en nuestra ensoñación con los mares del mundo, viajando sin salir de casa, sintiéndo el mar a nuestros pies, comiendo empanada a pie de ola...